El cortisol

CORTISOL, EL PEOR ENEMIGO DEL ANABOLISMO

Durante años me he percatado que la mayoría de los atletas, principalmente del físicoculturismo, nos preocupamos por no perder masa muscular (catabolismo), tratamos de evitar el catabolismo de muchas maneras, haciendo esfuerzos extraordinarios en aumentar el anabolismo.

Quienes estamos en este medio, conocemos cuáles son los factores que propician el anabolismo como por ejemplo una alimentación adecuada y complementos como la proteína, glutamina, aminoácidos, ganadores de peso, creatina, etcétera; pero muy pocos conocemos que para poder llevar a cabo el proceso anabólico necesitamos luchar o frenar la producción de cortisol, ya que es la hormona catabólica más potente que existe.

Las glándulas suprarrenales son las encargadas de segregar diversos esteroides como los glucocorticoides, de los cuales, en esta ocasión hablaremos solo del cortisol.

El efecto más importante del cortisol es estimular la conversión de proteínas en glucosa, a su vez, el almacenamiento de glucosa en forma de glucógeno, de ahí la denominación glucocorticoide.

Es decir, utiliza las proteínas musculares y las transforma en glucosa, con la finalidad de que nuestros órganos vitales siempre tengan disponible glucosa ya que sólo se nutren de ella (cerebro y corazón), de no ser por el cortisol, podríamos morir por hipoglucemia en los ayunos prolongados, es por eso que en el ayuno el cortisol aumenta su producción, en las mañanas, por ejemplo, nuestros niveles son cuatro veces mayores a lo que presentamos después de mediodía, en otras situaciones como inflamación, dolor, infección y estrés también se aumenta su producción y por consiguiente la pérdida de masa muscular.

El cortisol en un potente antagonista de la insulina, si éste se encuentra aumentado y la insulina no es suficiente, puede desarrollar diabetes mellitus o agravarla si ya existía.

En el metabolismo de las grasas representa un papel complejo, ya que permite la movilización de máxima de las grasas siempre y cuando esté presente la hormona de crecimiento, la adrenalina y otros factores lipolíticos (que favorecen la pérdida de grasa) durante el ayuno, sin embargo el cortisol aumenta mucho el apetito estimulando la lipogénesis en ciertos depósitos del tejido adiposo, así como lo hace en el Síndrome de Cushing (enfermedad ocasionada por el exceso de cortisol) provoca acumulación de grasa en zonas específicas como detrás de la nuca y en la cara, y una pérdida de grasa en las extremidades.

Así pues, el cortisol es una hormona catabólica y diabetogénica (que puede originar diabetes).

En conclusión, existen diferentes mecanismos para poder disminuir la producción de cortisol y así poder maximizar el anabolismo como el cambio de algunos hábitos o una suplementación adecuada, el aumento de cortisol en ayuno es un arma de dos filos, ya que, por un lado con los factores necesarios, nos puede ayudar a utilizar gran cantidad de grasas como fuente de energía, pero por otro, al aumentar el apetito estimula la lipogénesis, facilitando la acumulación de grasa, por eso es importante analizar cada caso para determinar de qué manera nos favorece el ayuno.

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